lunes

¿Brillamos?


Todo suele empezar
al borde del final.
El inicio es solo el rumor
que planea sobre una mirada expectante.

Suenan los últimos aplausos.
La sangre oprime un abrazo.
Alguien desea.
Alguien es lejanía.

Son nómadas,
personas sin hogar.
No pertenecen a ningún lugar.
No pertenecen a nadie.

Buscan.
Respiran.
Laten
con fuerza.

Son nómadas
que se esperan
a ras de la herida.

Se tocan
por debajo del silencio.
(No saben hablar. Solo aúllan.)

Se despiertan 
con los ojos abiertos al contraluz,
se reconocen a escondidas,
cuando no pueden verse
se miran.

Son nómadas
que se buscan
al fondo de la vida.

Siempre escapan
pero siempre quieren regresar.
Necesitan tener un paraíso pendiente,
por conquistar.

Tienden al número impar,
a la palabra insuficiente, 
al esquelético encuentro, 
al silencio grasiento.

A veces sus cuerpos 
se chocan en la misma sala.
Él en un extremo
y ella al otro lado.
En el centro baila el tiempo
y un número indecente de invitados.

Para ella la vida es estar ahí,
en esa permanente espera de luces,
en esa pausa que quema la boca.

Ella se mueve, desordenada y caótica, 
mirando de reojo a su alrededor,
deseando que se iluminen
las luces del escenario
y él se acerque
para cortarle la respiración,
para arrancarle lo que le queda de corazón,
para decirle al oído, por fin,
¿bailamos?

Ella se mueve, desordenada y caótica,
con miedo a que llegue el fin
y él no siga ahí
cuando el concierto haya acabado,
cuando pueda acercarse a su oído
para decirle, por fin,
¿brillamos?



Pero una vez más
todo empieza al borde del final.

Se eleva el sonido
de los últimos aplausos.

La sangre oprime un abrazo.



Vuelven a ser nómadas.



Vuelven a ser deseo.



Vuelven 





a ser lejanía.

4 comentarios:

  1. Alguien debería estrenar esto pero sospecho que están todos ahí: agazapados y conteniendo la respiración del poema. Porque, por ejemplo, esta eso de "En el centro baila el tiempo
    y un número indecente de invitados."
    Y claro, a uno le duele.
    Al leer a esta mujer -por poco que sea, una palabra tan solo-, uno ya no es el mismo por un tiempo. Y eso es más de lo que este mundo puede ni si quiera prometerle, pero claro, ya se sabe, esto no es más que poesía.
    Azul.

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  2. Reconocernos nómadas y frágiles, creo, es empezar a descubrirnos... Un abrazo.

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  3. Me gusta el cambio. Sienta bien esta nueva casa.

    Cuídate.

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  4. quizás la vida se trate de este eterno juego de buscarnos sin llegar a encontrarnos, de desear imposibles, de aferrarnos a ser nómadas de una felicidad insostenible...y disfrutar de episodios aislados, esporádicos y efímeros. Como la belleza de un sentimiento que aflora en tus versos, como la belleza de pensarte y sentirte cercana al leer esta lejanía que nos desboca.

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