domingo

Dejarse caer




No verlo siquiera. 
Estar fuera.
Imaginarlo.
Creer que se retrasa.
Aproximarse.
Desearlo.
Tocar
los bordes.
Conocer del mar
su orilla.
Solo su orilla.

Soñar con las alas
mientras recoges las plumas
amontonadas sobre el asfalto.

Dejarse caer.
Odiarlo. Necesitarlo.
Tratar de evitarlo
y caer, caer
sobre las cosas,
dejar caer las manos
ávidas de búsqueda.

Dejarse caer
Hacia lo inevitable,
hacia ti,
dejarse caer
como una nieve lenta
que se sabe destinada
a desaparecer del paisaje.

Dejarse caer
y caer,
seguir cayendo,
precipitarse hacia otra vida,
sin saber 
qué se te da peor:
apuntar hacia el cielo
o aceptar la gravedad,

querer
o dejar que te quieran.




lunes

(Des)Hechos para esto



Dicen 
que callamos demasiado.

Nosotros nos olfateamos 
las heridas.

Nosotros dejamos bien marcado
nuestro territorio.

Nos hicieron
con el silencio en los labios
pero nos dibujaron una boca
sobre el corazón.

Nos olisqueamos el deseo
y meamos sobre el dolor.

Un mordisco,
apenas un intercambio de tiempo, 
saliva
y latidos
para después
volver a huir
hacia un rincón silencioso
y falto de luz,

para después 
volver a nuestras soledades
y desde ellas recordarnos
y seguir imaginándonos
de manera cobarde.

Parece como si estuviéramos hechos
para esto:
para evitar el reencuentro
por miedo a la inevitable despedida.

Parece como si estuviéramos
deshechos
para esto:
para acabar latiendo
sobre una página cualquiera,
para nacer en una noche cualquiera
y morir en un poema
a la mañana siguiente.