domingo

El ave





El verbo se mueve.
Se agita nervioso.
La pellizca.
El verbo se ilumina.

Amar.

El verbo se funde.
El verbo se apaga.
Se apaga, completamente.

Todo vuelve a su posición habitual.

Las margaritas deshojadas
gimen en su sexo.
Es el espacio entre dos pieles.
Es todo lo que no puede contenerse.
Es todo lo que se aleja.
Es toda la poesía que rebosa del poema.

Aprieta los versos contra sus heridas.
Tiene la costumbre de ser
pájaro de papel.

Va en dirección opuesta 
a las luces.
La vida se le queda
entre las uñas.

El ave se posa 
en su clavícula
con las alas rotas.
El ave muere
en el mismo instante
en que ella lo nombra.

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