viernes

Afonía





No me nace la voz.
Toda sílaba escuece en la garganta.


Me pregunto si, aun así,
habrá alguien que quiera escucharme,
que quiera quedarse
para llegar a entender
quién soy.


La realidad me exige demasiado.
A veces no puedo evitar
quedarme a las puertas
rascándome las heridas,
dejando que la sangre fluya
y empape el verso,
arrancándole las costras al silencio.


Estoy sola
porque ni siquiera estoy conmigo.
Repito dócilmente
todo aquello que supone saberse con vida.


Solo intento anestesiar el dolor
y los sentimientos.
Mantengo la calma,
cumplo las reglas.
Me alejo
esbozando una enigmática sonrisa
justo antes de regresar a casa
para volver a buscar una nueva forma
de gritar sobre un papel
que tengo miedo.

2 comentarios:

  1. Y quien dice que no tiene miedo es un necio y yo digo que los necios vencen. Por eso seguimos perdiendo, digo. Un abrazo.

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  2. Hay que librarse del miedo, sacudirlo, espantarlo con conjuros en verso. Con bailes a la luz de la luna y aquelarres de risas y aspavientos.

    Con poemas afónicos compuestos por las palabras que se niegan a ser pronunciadas.

    El miedo nos enmohece, nos confunde, nos miente sobre nosotros mismos, y sobre nuestra capacidad para ser libres.

    El miedo nos impide volar.

    Gracias por visitar el blog de mi libro para niños. Por aquí ando más a menudo.

    http://elalmacendelosdiasperdidos.blogspot.com/

    Un beso,

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