martes

Puerta cerrada




Las puertas cerradas
me dan miedo.

La voz araña antiguas canciones,
el mapa señala nuevos puntos de fuga cada semana.

Los gatos maúllan bajo el vestido,
las sombras se restriegan contra mis costillas
y yo 
siempre parezco tan perdida.

La gente se asoma a mi cuerpo
como a un escaparate.

No sé si aún resuenan los pasos de todos los que se fueron
o es que nunca he dejado de escuchar mi propio eco,
ese rumor del inicio descosiéndose
una y otra vez.

No sé si siempre ha habido nadie.

No puedo dejar de no encontrarme.

¿Crees que las despedidas son suficientes
para decir adiós?

Me dan miedo 
las puertas cerradas,
el alma entreabierta,
las historias condenadas al silencio.

Abrir la puerta
y comprobar que, tras ella,
no hay nada.

Eso sí que me aterroriza.

1 comentario:

  1. Como un acceso a la nada o al infierno... Un abrazo.

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