sábado

Piel de escenario


























Hablo de un amor que no conozco
pero me define.

Hablo de ser esclavos 
de un momento que nunca llega.

Se vacían las cervezas, las noches,
los conciertos, nuestros corazones.
Nos vaciamos tú y yo,
que acostumbramos a estar
en el lugar incorrecto.

Se fue el pájaro 
que batía sus alas bajo mi camisa.

Se quedaron las llagas
sobre mi piel de escenario.

Se quedó el hambre
en el centro del pecho,
la ceniza del deseo
en los labios plegados.

Ahora 
humo 
y tinta 
y contraluz
y ser de luz
a oscuras.

Ya no creo en las historias de amor,
creo en el amor que no puede convertirse en historia
porque ni siquiera existen palabras
capaces de traducirlo.

Siempre hablo de una boca
excavando mi corazón sobre la barra,
tú ya sabes de qué hablo,
de todo eso que no sabemos cómo demonios pronunciar
pero nos invoca,
nos aguarda, siempre,
a ras del precipicio.





2 comentarios:

  1. Tú mejor que nadie sabes que tras el escenario y la piel que te dejas en él, hay siempre un pequeño abismo. Supongo que ese abismo es el que nos lleva a subirnos a recitar. A veces hay que estarle agradecido.

    Muacks!

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