domingo

Ella




Ella. Solo eso. Ella sola. Teniendo todo lo que no necesita, siendo todo lo que no tiene. 
Solo ella, tatuándose los huesos de la noche sobre sus huesos.
Ella, arrastrándose dentro de su cuerpo, recorriendo su cuerpo maldito, limpiando las secreciones vitales, acunando sus órganos, guardando la luz como un tesoro.
Ella sola, solo ella, esparciendo los versos por su estómago, buscando la maldita paz, buscando una mano, buscando la cura, buscando el poema antídoto, buscándose más allá de la sangre, más allá de las promesas rotas, más allá de la sonrisa triste de payaso pintada encima de la boca, más allá de los pasillos, los síntomas, los diagnósticos, el temblor, más allá de su soledad, sola, sola porque ya ni siquiera sabe dónde habita ella, sola porque solo queda ella, ella fuera del espejo, ella fuera de su cuerpo, ella lejos del amor, ella persiguiendo algo a lo que amar, ella lejos, sintiendo hambre, sintiendo asco, sin sentir nada, probándose un sentimiento tras otro, matando las moscas que le sobrevuelan el alma.
Ella sosteniéndose para no desbordarse.

Ella sin poder abandonar lo único puro que tiene: el poema.
Solo ella, solo eso. Ella.
Sola.
Ella.
Ella.
Sola.
Ella.
Ella.

ELLA

intentando poder volver a decir

YO





2 comentarios:

  1. Más allá de los obstáculos el YO saca fuerzas inexplicables... Un abrazo.

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  2. Genial ese viaje introspectivo recorriendo la distacia de un grito.

    Y perfecto para recitar ;-)

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