domingo

El tiempo de las orugas







Y entonces, la noche es elástica. 
Beso las luces.
Escupo la ausencia.
Busco la eternidad en otra copa de vino.
Vuelvo a no tener edad. 
Ni nombre. 
Ni miedo.
Intento no pensar en el final.
(No puedo.)
Mi amor de oruguita rebota contra cada pared.
Creo en el sexo.
No creo en el amor que no hiere.
Apenas creo en el amor.
Creo en la poesía.
Poesía es que no claves en mi pupila
tu pupila azul.
Sigo buscando esa mano.
Intento destruir el final.
(No puedo.)


Mi amor de oruguita,
oruguita torpe que te arrastras por mi sangre,
necesito sacarte de mí.
Necesito extraer el alma de cada cosa.
Necesito dejar el alma en cada cosa.
Necesito que seas mi escenario.
Necesito que la carne no arda,
que la voz alejándose no arda,
que la imagen arrugada no me queme las retinas.
Necesito que sea hoy
antes de que llegue el momento
de marcharnos.
Necesito olvidar mi cuerpo
y las unidades de medida.
Necesito que no duela.
Necesito no necesitar nada.



1 comentario:

  1. Y el amor duele, y el sexo nos hace fugazmente dichosos, oruga. Felicidadessssssss

    ResponderEliminar