lunes

Amar el contraluz






Estar viva no me basta.

La noche se me queda pequeña
y sus calles son el eco de una caracola 
que recuerda el mar
en una habitación azul.

Meto un dedo en mi alma para tocarla.

Quiero saber que existo,
que puedo amar y existo,
que tiene sentido abrir los ojos 
y beberse la luz de un trago,
que tiene sentido permanecer
y no cerrarlos.

Abro las piernas del cielo.

Dios mío, quiero quedarme,
quiero apretar los versos contra mi pecho
y quedarme,
quiero tener un instante
al que poder regresar,
un escenario en sus ojos,
unos ojos a los que poder llamar
'sus ojos'.

Abro las piernas del cielo
y enseño los dientes.

Necesito ese temblor,
necesito ese huracán,
necesito ese instante en mí, 
necesito ser eso
que me desborda,
necesito tener todo eso
sin poseerlo,
necesito esperarlo,
necesito besarlo,
necesito amarlo con sudor, dolor y esperanza,
necesito los labios hirviendo,
necesito las manos extendidas,
necesito vivir con todo eso, 
poder decidir
cuándo perderme en todo eso,
porque sigo respirando
solo por estar aquí 
y sentirme 
de ese modo:
dulcemente incompleta,
tormenta 
bajo un cuerpo 
desnudo
y expectante.